Ser tu propio líder puede resultar difícil en muchas oportunidades. Sucede que, a veces, podés perder tu objetivo de vista, dispersarte, confundirte o incluso, desmotivarte, ya sea porque las cosas no están resultando como esperabas, porque estás en un momento de confusión (sin saber bien para dónde ir) o porque no sabés qué camino tomar para llegar a eso que “estás buscando”.

Ser tu propio líderPara ayudarte a que no pierdas tu motivación y a que logres ejercer tu liderazgo personal, de modo que alcances tus metas y sueños, entrevisté a alguien muy especial para mí, no sólo por su profesionalismo a la hora de escuchar y aconsejar, sino principalmente por la hermosa persona que es. Les presento a Gladys Benaim, coach ontológico profesional, educadora, directora capítulo Argentina de Red Shoe Movement y autora de “Mujeres que ven”.

Gladys, para comenzar, ¿nos podrías decir qué significa ser líder de uno mismo?

G: Hola Jezabel, ante todo, ¡muchas gracias por tu tiempo y espacio!
Respondiendo a la primera pregunta, para ser tu propio líder, el compromiso siempre debe empezar y terminar dentro tuyo, con lo cual, hay una gran diferencia en ser líder para otros, porque en ese caso, el liderazgo empieza en uno para impactar a otros. En cambio, cuando hablamos de liderazgo personal, tiene que ver con el compromiso de cada uno con sus propias decisiones, saber para qué decidimos: ¿para vivir mejor, para alcanzar algún sueño, para poder cumplir con algo que deseamos? Entonces, ser tu propio líder, tiene que ver con poder conducirte hacia esa dirección que elegís.

¿Y cómo se logra “ser tu propio líder”?

G: Creo que, en lo personal, lo que siempre me ayuda es estar atenta a cuál es mi propia conversación. Entonces, lo primero que necesita alguien para lograr el liderazgo personal es poder pararse en un lenguaje generativo, que es el que nos permite empezar a desarrollar la visión de qué queremos, quién queremos ser. Y eso, tiene que ver con descubrirse, conocerse, preguntarse, profundizar en la historia de uno, y preguntarse, qué cosas quiere dejar atrás o qué quiere crear. Por lo tanto, lo importante es pararse en un lenguaje generativo que nos conecte con dos preguntas: ¿Qué quiero? y ¿qué me falta para lograrlo? Y esto es como un gran abanico…. ¿qué quiero en el dominio espiritual, en lo profesional, con mi pareja? Estas preguntas nos van conectando con distintos aspectos de nuestra vida para poder elegir quién queremos ser, así que toma tiempo.

Ser tu propio líder

 Liderarse a uno es un compromiso constante y yo sugiero que sea compasivo. La compasión con uno mismo es formidable. No autoexigerse y registrarse a uno mismo en este proceso de cambio.  No alcanza con decir: “ahora soy líder, voy a donde quiero, me hago cargo de todo”, porque hay un montón de competencias que precisamos para liderarnos, y esto,  se aprende haciendo.  Y no sale todo al principio, de primera.

Por este motivo, hay que ir acompañándose, cuidándose, celebrando los pasos. Y si en algún momento hay que ir un poquito para atrás o cambiar algo, está bueno para ver si estoy yendo hacia donde quiero ir.

Generalmente, sucede que en el camino aparecen dificultades, dudas y miedos. ¿Cómo hace uno para pararse frente a la desmotivación, sin perder su objetivo y seguir en pie?

G: La única forma de transformarse, es salir de donde estamos, sino nos vamos a quedar siempre en el mismo lugar. Obstáculos… un montón, vamos a tener todo el tiempo, porque eso es lo que nos permite encontrarnos con un potencial que nos aliente a mejorar. Y así es como avanzamos. Lo que hay que hacer es elegir eso que uno quiere tan fuerte, con tanta pasión, con tanto sentido que, por más que esté lejos, nos atrae como un imán. Que nada nos saque de ese foco que queremos. Por eso, para ser tu propio líder, es bueno que tomes los obstáculos como una herramienta que te permita pensar “qué puedo mejorar a fin de alcanzar eso que quiero”.

El obstáculo nos muestra una limitación y está bueno conocer de qué tipo de limitación estamos hablando; si algo que no podemos, si hay algo que no sabemos, y en ese conocerse y correrse un poco del obstáculo como algo estrecho y hacerse preguntas, uno puede volver a resignificar esa traba para transformarla en una oportunidad, y así poder estar más cerca de lo que deseamos. Mantener esa intención sólida hace que uno pueda estar más cerca de lo que quiere.

Acá lo fundamental es “no soy lo que logro sino aquello que supero”. Y hay que superarse. La superación es el valor más preciado para el líder, porque nos da la posibilidad de desarrollar más capacidades, pero también, de darnos más satisfacciones.

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Claro… lo importante es poder cambiar la perspectiva de los obstáculos. Verlos como algo positivo, como una oportunidad para crecer y seguir mejorando, y no como un impedimento o bloqueo total de nuestras metas.

G: Ver los obstáculos como algo positivo tiene que ver ya con los modelos mentales que uno tiene y el gran desafío en esto es, justamente, poder cambiar esas creencias limitantes por creencias habilitantes. En lugar de decir “no estoy pudiendo”, sería bueno cambiar la percepción a “qué puedo cambiar para encontrarme con creencias de que es posible, que soy capaz, que me lo merezco, que voy a poder, de que puedo aprender de alguien nuevo o que puedo buscar a alguien que me ayude a resolver”. Es aprovecharlo como una oportunidad para crecer, y luego disfrutar, disfrutar de los logros, que son los que nos van a dar la expansión y el ensanche que nos hace sentirnos felices.

Quien quiere ser su propio líder, debe premiarse y mimarse por lo conseguido.

¿Y qué se le dice a un líder cuando llega a un objetivo? Porque muchas personas sienten una especie de vacío al concretarlo, una sensación de “¿y ahora qué hago?”

G: Primero, ¡bravo!

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Bravo por lo logrado, celebrar, compartir con otros y tomarse una pausa. Creo que no se trata de ir buscando triunfos en la vida, sino de buscar la satisfacción y el disfrute en los procesos. De saborear, de relajarse, de hacerse un mimo y de realmente reconocerse en ese logro. Tomarse una pausa y volver a empezar, volver a preguntarse: “¿y ahora qué quiero? Seguramente ya no voy a ver las cosas de la misma forma que antes porque, a partir de esa experiencia vivida, voy a sentir nuevas emociones gracias a que desarrollé otras habilidades, conocí otros mundos. Hay que ser valiente, compasivo y no ir acelerado; hay que ir confiado. La confianza es muy importante.

 Observar qué necesito y no apresurarme. No exigirme, no querer hacer las cosas a las apuradas, sino encontrar la manera más auténtica de descubrirse en esta mejora. Saber que hay cosas que uno puede hasta acá, y otras,  que uno puede un poco más allá.

IMPORTANTÍSIMO: SABER EN QUÉ CONVERSACIÓN ESTOY

Si estoy en una conversación de crítica conmigo, hay que revisar un poco más, porque nos volvemos juiciosos y eso nos va a poner en un lugar de exigencia que nos va a impedir llegar a lo que queremos. Es muy importante escucharse y escuchar las creencias que tenemos acerca de nosotros, ver cómo las podemos cambiar para tener ctras de mayor valor, y descubrir cómo podemos resignificar esa comunicación para pararnos en un lugar que nos conecte con la acción, con el cambio, con nuevas promesas y con una condición de satisfacción.

¿Y cómo hace un líder de sí mismo para modificar sus creencias?

G: Bueno, lo primero es observar algún hecho que me demuestre lo contrario. Por ejemplo, yo puedo decir: “Nunca me saluda la gente en los ascensores. Pero una vez, cuando saludé, me saludaron.” Entonces, ¿qué podemos hacer para cambiar eso? Si bien este es un ejemplo muy simple, muchas veces sucede que tendemos a generalizar, entonces buscar hechos concretos que nos demuestren lo opuesto, es bueno para sacarnos de ese lugar cerrado que no nos permite avanzar.

Y otra opción es decir directamente: “esta creencia de que nadie me saluda, no me sirve; porque no me siento reconocido, valorado y ver que, al subir a un ascensor, puedo conocer a alguien interesante”. Es decir, buscar otra creencia que en ese momento, tenga otro sentido para mí.

ser tu propio líder

Lo que también nos ayuda es no tomarnos nada personal y evitar pensar que somos el centro, que todo tiene que ver con nosotros, sino que por el contrario, las personas tienen sus problemas y conflictos. Correrse del lugar de víctima. Para alcanzar los sueños, hay que ser protagonistas y mantener un compromiso en el tiempo, con todo lo necesario para lograrlo.

Hay que procurarse emociones habilitantes. Y si tengo emociones como miedo, pánico, vergüenza, tengo que conocerlas, porque muchas veces nos muestran que lo que está del otro lado, en verdad lo queremos, pero no estamos pudiendo. Es una información muy valiosa, porque si la supero, voy a ser muy valiente.

¿Qué podrías recomendarle a este líder para que pueda administrarse sus tiempos y llegar a sus metas?

Bueno, lo primero es, una vez que uno define una meta, establecer cuáles serán las condiciones de satisfacción de esa meta, para decir: “Bueno, llegué. Estoy satisfecho/a”. Entonces, para alcanzar esto, uno tiene que armarse un plan de acción. Porque para lograr algo, si no tenemos claro cuáles son los pasos que tendremos que seguir, nunca lo vamos a lograr. Por lo tanto, no alcanza con tener un deseo y definir una meta.

La diferencia entre un sueño y una meta, es que la última tiene fecha. Elijo un día para cumplirla. Si nos sentamos y no hacemos nada, va a ser díficil. Entonces, es muy importante definir el plan de acción y poner tiempos. Para ello, sugiero escribir, debido a que hacerlo, puede transformarse en una manera muy positiva de cuidar los pasos que uno tiene que dar, porque hay un documento que ya nos dice cuál es nuestro camino. Sino uno se pierde, empieza a posponer y dice: “bueno, no lo hice hoy, lo hago mañana”.

Armar un plan de acción funcional

Insisto con que ser protagonista, asumir riesgos y hacerse cargo cuando uno no lo cumple, ya habla de un líder que es responsable por sus acciones u omisiones. Por otro lado, el plan de acción tiene que tener previsto los plazos para cada una de las acciones y el detalle mínimo de las cosas que tendremos que hacer.

Cuanto más riguroso sea uno en ese cumplimiento, más se está cuidando en el logro. Y, en ese sentido, es fundamental ponerse plazos posibles, porque sino luego llega la frustración.

 Mantenernos conectados con la meta es súper importante porque no nos vamos a querer ir, por más que algo nos quiera sacar de nuestro lugar. Se trata de mantenernos en el “yo quiero”.

Conclusiones

Como conclusión, quisiera resaltar que la importancia de lograr los objetivos y superarse, es MARAVILLOSA, porque nos conecta con el estar vivos, con el crecimiento, la expansión y el sentido de nuestra vida. El dominio de uno mismo es una conquista de todos los días, y la motivación, es encontrar motivos, viene a través de preguntas como: “¿cuál es mi motivo, mi para qué, qué quiero alcanzar?”. Esto es lo que luego nos da la presencia, la confianza y la actitud.

Siempre se puede volver a empezar. Tenemos que hacernos dueños de nuestra propia felicidad, resignificarnos y preguntarnos qué queremos, porque nadie lo va a hacer por nosotros. Y al final, por más amor que uno tenga, está solo con uno mismo, y esa es la clave. Cuando estás solo/a, ¿qué te decís?

ser tu propio líder

 El buen líder de sí mismo es  alguien flexible, abierto, que no se deja solo y, sobre todo, que se está conociendo todos los días. El que ayuda a los otros a cumplir sus sueños, quien da el ejemplo, y aquel que sabe que aunque a veces sea muy de noche y esté muy oscuro, la luz siempre vuelve.

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